Para mi Ride de Vuelta es un lugar donde no hay exclusión, donde mi hermano y yo aprendemos por igual el mismo deporte y sin tratos especiales. Ahí somos iguales. Con Ride de Vuelta aprendí snowboard y también a tener una mejor relación con Manuel y a no ponerle límites y darme cuenta de que es igual de capaz que todos. Me hace más deportista y me gusta. Es bkn estar ahí para aprender deporte extremo.
Ride de vuelta, una maravillosa fundación, los conocí esquiando en Corralco el 2017 y desde entonces se formo una muy linda amistad tanto con los fundadores como con los voluntarios quienes han sido un aporte fundamental para el desarrollo de mi persona, mi desarrollo deportivo y una gran ayuda en mi búsqueda vocacional. Desde que participo en esta fundación he aprendido a ser más autónomo, seguro de mi mismo y a tener grandes y fuertes amistades con personas con discapacidad tanto física como cognitiva. Espero jamás se terminé Ride de vuelta y poder ver como logran todos los desafíos que se han propuesto para sacar adelante la verdadera inclusión en Chile.